Blog / De cata

El vino es uno de los productos más importantes y apreciados de nuestro país. En los últimos años se ha visto incrementado el interés por probar este tipo de experiencia, aprender a saber saborear y apreciar cada tipo de vino y convertirse en auténticos sommeliers.

No obstante, no es fácil formarse como catador. En las catas no sólo se utiliza el paladar para degustar, sino el olfato y la vista. Todos los sentidos deben estar despiertos y atentos para captar cada detalle y estimulo para realizar este ejercicio. Es recomendable que el lugar para la cata sea iluminado, aireado, silencioso, carente de olores y de una temperatura ambiente.

Los expertos aconsejan estar relajado, evitar la comida durante la cata, no usar perfume y mucho menos fumar y utilizar siempre una copa transparente y sin olores extraños.

Primero se inicia la cata con el análisis visual. El color es lo primero que detecta el catador. Seguidamente se examina la limpidez, se observa de arriba a bajo y lateralmente para comprovar que es transparente, cristalino y sin copos flotando. También se analiza su color y la efervescencia. Por último, la fluidez y lloro, que consiste en voltear la copa para que el líquido recubra todas sus paredes para que el vino forme lágrimas. Si la lágrima no tiene una forma definida será un vino acuosos y con poca cantidad de alcohol, si ocurre lo contrario, será graso y de buen paso de boca.

La siguiente fase es el análisis olfativo. El olfato es uno de los sentidos más potentes que poseemos pero al mismo tiempo uno de los menos desarrollados. Existen una multitud de sustancias aromáticas en el vino (más de 600) que se agrupan en un largo listado de familias como los balsámicos, animales, especiados, olores vegetales, frutales… Los pasos que se deben seguir para iniciar este punto de la cata son dos. Primero oleremos el vino con la copa en reposo acercando progresivamente la nariz. Así se percibirán los aromas más volátiles y se obtendrá una primera impresión. A continuación, se agitará la copa y surgirán nuevos aromas que son menos volátiles y más intensos.

Por último, se realizará el examen gustativo. Son tres fases que se deben hacer, primero el ataque que es la sensación inicial que se percibe durante los 2-3 primeros segundos. Después el paso de boca que serán los sabores que se sentirán después de la primera fase. Y el tercer paso el final de boca que será el sabor y el aroma que durará más o menos tiempo tras haber tragado o escupido el vino.

Lo importante es dejarse deleitar por el vino, sentirlo, dejarse seducir por él y descubrir cada una de sus intensidades.


Compartir Experiencia


Comments are closed.