Blog / Mi experiencia Aventura III: Buceando en Calpe

Andamos unos metros por la playa para alejarnos de las rocas y entramos al agua poco a poco. Cuando el agua nos llegaba por la cintura nos hincharon el chaleco y nos colocamos boca arriba, para ponernos las aletas. La presión que ejercía el chaleco era importante. No llegaba a comprimirte pero realmente poco faltaba para que lo hiciera, fue una sensación algo agobiante durante los primeros segundos.

Una vez colocadas las gafas y las aletas era el momento de darse la vuelta y meter la cabeza para probar a respirar y adaptarse a la nueva situación, con el chaleco todavía inflado, lo que te hace flotar sin tener que hacer ningún tipo de esfuerzo.

Al principio es algo extraño, tienes la cabeza bajo del agua pero puedes respirar, no te falta aire pero debes aprender a controlar cada cuanto respiras. Recordé los comentarios de algunas personas que me habían contando historias sobre la hiperventilación, así que intenté controlar la respiración para que no me pasara algo parecido.

Gastón nos explicó que en este punto bajaríamos una a una con él para hacer un repaso de las señas y una primera toma de contacto sumergidas. Sonia bajó primero así que yo seguí aprovechando para practicar la respiración mientras veía lo que hacían Sonia y Gastón, repasando lo que iba a tener que hacer yo poco después.

Me tocó el turno a mí, así que el auxiliar que estaba a mi lado me desinchó el chaleco, lo que hizo que los pesos colocados en mi cinturón y el propio peso de las bombonas me obligara a sumergirme. Cómo nos había explicado antes me indicó que me colocara frente a él, de rodillas en la arena.

Aunque para llegar al suelo debes impulsarte un poco, una vez llegas a él no es difícil mantenerse, el estar sin dificultad sumergida con mis rodillas sobre la arena a la vez que respiraba fue una sensación increíble, me encantó. Hicimos una a una las señas que habíamos practicado antes. Simulamos también la descompresión de los oídos y la expulsión de agua de las gafas. Soy de las personas que en cuanto le entra agua en las gafas me agobio y tengo que sacar la cabeza del agua para extraerla y volvérmelas a colocar. Aquí era imposible.

Este punto me preocupaba bastante pero salí del paso sin problema, además aun separando las gafas de mi cara y volverse a presionar contra ella, no había agua dentro. Me alivió muchísimo comprobar que era capaz de hacerlo.

Gastón se quitó la boquilla y sacó la lengua con la intención de que lo imitara. Así que lo hice, debo reconocer que con cierta ansiedad. Mientras Gastón me hacía una foto más yo repasaba mentalmente el paso a seguir, soplar al colocarme el regulador en la boca para volver a respirar sin tragar nada de agua. También lo había conseguido, me sentía orgullosa viendo que era capaz de controlar la situación.

El resto ya se había sumergido y Gastón nos indicó que lo siguiéramos, así que comenzamos el circuito. Nos hacía fotos y nos preguntaba mediante la seña de ok continuamente.

Gracias a las aletas un simple deslizamiento de pierna implicaba que avanzaras muchísimo, pero eso era algo que yo ya sabía por mis anteriores experiencias con el snorkel así que no me costó nada seguir el ritmo pausado que llevábamos todo el grupo.

Paramos en un punto y Gastón hinchó una boya naranja, que indicaba buzo libre. No debíamos separarnos mucho de él. En todo momento nos intentaba distraer y divertir haciendo gestos graciosos, simulando la posición básica de yoga provocándonos para que le imitáramos, señalando algún pez, incluso hubo un momento que se puso un alga en la cabeza.

Continuamos con el circuito, utilizábamos la técnica de la descompresión constantemente, tanto porque tú misma notabas compresión en varias ocasiones, como por recordatorio de ellos, invitándote a que los imitaras continuamente.

Me entró agua en las gafas unas cuantas veces, empezaban siendo simples burbujitas pero poco a poco se iba llenando la gafa y aunque no me molestaba para respirar me veía obligada a expulsar rápido el agua debido a mi obsesión con este tema. Comprendí la importancia de asimilar bien todos los gestos y como hay que actuar ante cada situación.

Se veía alguna pieza aunque quedé algo decepcionada en cuanto a la fauna y flora marina existente en esta playa, esperaba ver muchas otras especies. Aunque cierto es que no pasamos de la boya y en el bautismo no puedes superar los 5 metros de profundidad, así que era bastante comprensible teniendo en cuenta que aunque a nosotras nos había parecido que hacía un día perfecto, el agua estaba algo turbia, algo apreciable una vez sumergidos y que comentamos más tarde en grupo al salir a la superficie.

Aun así no fue algo que estropeara la experiencia, la primera toma de contacto con el buceo con escafandra había sido estupenda.

El tiempo pasó volando, a la que me dí cuenta mi instructor me estaba hinchando el chaleco para salir de nuevo a la superficie. Se me hizo cortísimo aunque habíamos estado sumergidos realizando el recorrido durante casi una hora.

Gastón siguió haciendo fotos y comentamos todas nuestras sensaciones en grupo mientras nos quitábamos las aletas para andar hacia la orilla. Había un agradable buen royo general que estaba contribuyendo a que la experiencia fuera divertida desde el principio de la actividad.

Estábamos ya en los vestuarios solas después de recoger nuestras pertenencias. mientras nos cambiábamos, comentábamos la experiencia y nos hacíamos fotos haciendo el payaso.

Al ver mi móvil me vino de nuevo a la mente la duda de quién habría podido regalarme algo tan increíble, había acertado de pleno. Debí pensarlo en voz alta porque Sonia me miró diciendo: Vane, he sido yo. Quería regalarte la libertad de elegir qué y con quién.

En apenas unos segundos se me pasaron millones de cosas por la mente y para cuando reaccioné ya me estaba rodeando con sus brazos mientras decía: no digas nada, las gracias te las tengo que dar yo, por elegirme a mí.


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1 comment to “Mi experiencia Aventura III: Buceando en Calpe”

  1. 4 Octubre, 2011
    14:27

     
    Mi experiencia Aventura II: Buceando en Calpe « blog.dakotabox.es

    [...] Y la próxima semana… sigue con la aventura de Vanessa y su amiga la próxima semana en nuestro blog… [...]